lunes, 15 de diciembre de 2008

La profecía en el tiempo actual

La Bendición de Dios este en sus vidas.

Con respecto a la palabra recibida es necesario hacer varias precisiones de carácter instructivo, para edificar sus vidas y ministerios que Dios en su gracia les ha concedido.

1- La palabra profética segura y perfecta es la de la Biblia. A ella nos debemos y le estamos sujetos por encima de toda revelación humana. 2 Pedro 1:19

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”

2- El ministerio y don profético siguen vigentes, son necesarios en la iglesia y el deseo de Dios es que sean promovidos y practicados en la actualidad. 1 Corintios 14:1-5

“Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.”

1 Tesalonicenses 5:19

“No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.”

3- El don profético como todos los dones y ministerios, deben de ser avivados y perfeccionados en cada ministro. Dios pone en nuestras vidas otros hombres y mujeres de Dios para ayudar en esta tarea.

Avivar: Hacer que arda más el fuego.

Perfeccionar: Acabar enteramente una obra, dándole el mayor grado posible de bondad o excelencia

Efesios 4:11-14

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”

En el antiguo testamento estaba la escuela de los profetas, (la primera mención es en la historia del profeta Samuel, continuada por Elias.) (1 Samuel 19:18), en Betel (II Reyes 2:3-7), en Jericó (II Reyes 2:5), y en Gilgal (II Reyes 4:38).

Pablo le aconseja a Timoteo:

2 Timoteo 1:6

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.”

4- La profecía es influida por lo que sabemos y por la percepción personal, ya sea para bien o para mal, debiendo ser sabios sobre cómo interpretarla y declararla, discernir que es de Dios y que es de nuestra carne, no perdiendo el control sobre las palabras que decimos. 1 Corintios 13:9

“Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos” (RV1960)

“Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta” (NVI)

1 Corintios 14:31-33

“Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;

Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos”


5- Por lo tanto, la palabra de Dios ordena, que la profecía debe de ser analizada y juzgada.

Juzgar: Formar opinión sobre algo

1Corintios 14:29

“Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. “

Esto para tener correcta, recepción, interpretación y aplicación de las profecías.

Al igual que los ministerios apostólicos, pastorales y evangelisticos, el don profético debe ser estimulado, enseñado y practicado en doctrina, humildad, y sobre todo, de amor.

1Corintios 13:2

“Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.”


1Corintios 13:8

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

Si así lo hacemos, la presencia de Dios será honrada en medio de su pueblo.

En amor

Pastor Primitivo Mejía Garay.

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